Rarezas

Una canción no es nada, apenas un suspiro, un grito, una llamada de atención o de auxilio, un sentimiento, tres minutos para soñar, para pensar, para bailar, para sentirte cerca de alguien, para sentirte vivo, feliz, enamorado, una canción no es nada. ¿pero que seria del mundo sin canciones, que seria de la vida, que seria de nosotros, que seria de mi sobre todo?



Las canciones guardan nuestra memoria mas intima.
Nos hablan del primer beso, del primer amor, de la primera herida, de la primera rebeldía, del primer asombro... están hechas de la materia de los sueños, pero también de la vida, de experiencias comunes, de cosas que todos alguna vez hemos sentido, vivido, soñado.



Alguien dijo que los grandes poetas nos plagian porque nos cuentan en sus

versos lo que todos sentimos y no sabemos expresar. También las buenas canciones

nos plagian porque nos dicen lo que en el fondo ya sabemos.

Una canción no es nada, solo eso, un espejo en el que puedes verte por dentro un instante. No puede parar un tanque, solo puede partirle el corazón, al guerrero que lo conduce. No puede cambiar el mundo, pero puede hacerlo mas humano, más feliz, más hermoso.

lunes, 10 de mayo de 2010

La Edad De La Inocencia!

Cuando somos pequeños la vida parece mucho más sencilla. La realidad se disfraza con nuestra propia ingenuidad dibujando paisajes idílicos. Los sueños que comienzan a nacer en nuestro interior parecen fácilmente alcanzables y creemos que no puede surgir ningún problema que logre enturbiar ese universo maravilloso. Sin embargo, con el transcurso de los años, todo ese mundo fantasioso se acaba diluyendo inexorablemente como un terrón de azúcar, olvidado junto con nuestra inocencia. Y aparece un nuevo sentimiento, sin darnos cuenta, algo que parece imposible que pudiéramos vivir sin ello y que se vuelve tan poderoso como para poder llegar a convertirse en el juez principal de nuestros estados de ánimo. EL AMOR. Capaz de pintar las mayores sonrisas y las lágrimas más desconsoladas. Capaz tanto de hacernos soñar de día como de desvelarnos por las noches. Capaz de desbocar las mayores pasiones y las peores melancolías… No podemos elegir cuando llega, ni dominarlo. Ni siquiera podemos controlar su evolución día a día. Simplemente fluye libre evolucionando a lo largo del tiempo, apareciendo, aumentando, disminuyendo o desapareciendo, fruto de las miles de decisiones y circunstancias que envuelven nuestras vidas. Yo era de aquellos de los que creían que existía el amor verdadero para siempre y que nada podía derribarlo. Una de esas personas que descubre a la que cree la mujer ideal y piensa que ambos están destinados a vivir juntos para siempre. Pero no hay camino de rosas sin espinas ni pociones de magia que juren amor eterno. Las relaciones irremediablemente navegan por un mar oscilante de pasión y peleas, proporcionando momentos para el recuerdo y escenas para el olvido. Después de cada día siempre llega el anochecer, e incluso la luna llena más brillante no puede evitar perder su esplendor, menguando día tras día hasta desaparecer en el cielo… Dos personas que se quieren no tienen por qué estar juntas… El destino pone obstáculos que no estamos preparados para sortear. Nuestros caminos divergen y aunque no lo deseemos las relaciones acaban. El trago más amargo siempre es el último y nunca es fácil. Muchas veces suele ser lo mejor pero otras… Otras nos arrepentimos después de dar el paso y perdemos la oportunidad de volver atrás. Y después…¿?...